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lunes, 28 de agosto de 2017

El porqué de muchas cosas (II)

¿Qué es nuestro sistema de valores? Para responder eso: ¿qué es un sistema de valores? Para responder eso: ¿qué es un sistema? y ¿qué es un valor?

Vamos del final hacia el principio, en un giro Poe-ético:

Valor

No estoy hablando del valor que hace que un héroe se enfrente a su mayor miedo por una causa noble. Estoy hablando de lo que hace que consideremos a esa persona un héroe, de lo que hace que esa persona tenga ese miedo en específico, de lo que hace que juzguemos su causa como noble.

Un valor es en general una cualidad o idea que nos resulta importante. Pero eso es muy vago, muy escuálido, para mi propósito. Un valor nos mueve. Nos conmueve y nos remueve de formas que no podemos controlar in situ.

Un valor resuena tanto en nosotros que es padrino de cada decisión que tomamos, madrina de cada duda que tenemos.

Un valor, también, es algo que compartimos con otra gente.

Sistema

Un sistema es un conjunto de elementos que se relacionan entre sí de tal manera que el conjunto es más que la mera suma de sus elementos. Poné seis pequeños paneles cuadrados de madera uno al lado del otro. Numeralos del 1 al 6, con puntos o con números. Ahí tenés un conjunto de elementos que no conforman un sistema. Ahora, pegalos por los bordes de tal manera que formen un cubo. Lo que resulta es un dado de seis caras, que podés usar para generar azarosamente cualquier número entero entre 1 y 6, inclusive.

Eso, ese dado de seis caras de madera numeradas del 1 al 6, es un sistema.

Sistema de Valores

Un conjunto de valores que se relacionan entre sí de tal manera que el conjunto es más que la suma de esos valores.

¿Cómo es que un sistema de valores es más que la simple suma de esos valores?

1) El conjunto de valores, por el mero hecho de serlo, fundamenta nuestra psique (y todo lo que en ella acontece).

2) Por ello mismo, fundamenta nuestro comportamiento, que es en gran medida resultado de la interacción entre nuestra psique y el entorno.

3) Nuestro comportamiento tiene efectos en el entorno. Por mínimos que estos sean.

4) La percepción de esos efectos es interpretada en nuestra psique. Y volvemos al segundo paso.

Tal es el ciclo de retroalimentación que regula, por lo menos, nuestra psique.

Esto es más que la mera suma de varios valores, que sólo implicaría muchos movimientos diferentes, una constante lucha entre diferentes cursos de acción y cómo llevarlos a cabo. El mero hecho de que existan valores, sin más relación que el compartir su naturaleza, da lugar como mucho a una psique caótica. Pero si se relacionan en una estructura determinada, pasan a ordenar la psique, a ser su fundamento (1). Y de allí se desprende el ciclo (2-3-4). Y de allí deviene el equilibrio... y su ruptura.

Pero todavía no hemos llegado a un orden perfecto, y de ello las dudas, la vacilación.

Por suerte. Un orden perfecto no puede mejorar: está muerto. El dinamismo del caos es vital —en todo sentido de esa palabra.

No siempre los valores hacen sistema. Pero también es cierto que nunca hay un único sistema, y que el sistema, al ser una imposición de orden sobre un caos palpitante, tiene estructura interna, no necesariamente consistente.

Cuando hablé del equilibrio, pensaba en un equilibrio dinámico, que va cambiando a medida que se lo desafía. Puede que el desafío sea demasiado para él y termine roto, pero siempre se puede construir uno nuevo.

Hay preguntas aún: ¿por qué coexiste más de un sistema de valores como fundamento de la misma psique? ¿Qué implica que compartamos valores con otros? ¿Compartimos sistemas de valores también? ¿Se solapan, aunque sea parcialmente, nuestros propios sistemas de valores? ¿Existe acaso una cosa que sea un sistema de elementos cuyos elementos son en sí mismos sistemas de valores?

miércoles, 10 de febrero de 2016

Equilibrio

Estamos condenados a imaginar.

Nunca conocemos realmente al otro. Lo que conocemos es una idea que tenemos de él, impresiones, sentimientos que nos inspira, palabras con las que lo explicamos. La única prueba que tenemos de la realidad del otro o de la nuestra propia incluso es que se siente real, que tiene que ser real, porque si no, ¿qué es real?

Y es imposible que nada que conozcamos nazca de otra cosa que nuestra imaginación. Uno puede pensar que el teclado está ahí y los dedos aprietan teclas y todo, pero al final son mis sentidos los que me dicen que eso pasa así, y mis recuerdos los que me permiten confirmar que así pasó. Todo es real porque en nuestra mente se asume como real.

Y si todo pasa en nuestra mente, e incluso nuestra mente puede ser una ficción, entonces es fácil pensar que estamos condenados a imaginar. Toda realidad es imaginada.

Y entonces viene la elección: ¿qué ficción es la que elegís como la verdad, como lo real? ¿La de tus sueños, la de tus ensueños, la de tu vigilia? ¿La que duele, huele, se ve y se piensa más consistente? ¿Cuál es el criterio según el que juzgamos su consistencia?

Así que, les cuento, yo elegí la realidad que se consensa real: aquella en la que existen animales, plantas, átomos, el hombre fue a la luna, Estados Unidos es la potencia mundial más escalofriante del momento, hay guerras y matanzas conviviendo con movimientos de paz, y el televisor e internet nos dejan informarnos de aquello que no podemos percibir con nuestros propios sentidos. Un mundo que me precede y me sobrevivirá, un mundo que me excede tanto que soy menos que una infinitésima parte de él, pero importo porque, justamente, soy parte de él.

La elegí porque tenía que elegir una. Nunca me planteé por qué la quería elegir, simplemente me dejé llevar. En vez de tomar una decisión estratégica, hice un salto de fe. Y ahora estoy demasiado metido como para entender qué tengo que hacer para tomar esa decisión de nuevo y pensarla más.

Mi perspectiva, entonces, es antropocéntrica, intenta ser racional en última instancia pero se conforma con meros rumores y (otras) ficciones para entender la dinámica de la realidad que elegí, y aún me queda decidir qué concepción de "sujeto" voy a adoptar. Por el momento me contenté con una individualista, en la que el otro es importante porque es "otro como yo", no porque sea parte de lo mismo que yo soy parte, pero eso puede cambiar, y creo que está cambiando.

Y entonces vuelvo a preguntarme qué carajos puede ser eso que pienso "sujeto". ¿Qué lo constituye? ¿Cómo el sujeto adopta una identidad? ¿Qué lo motiva a tomar decisiones, a actuar? Cuando actúa, ¿adopta un papel o se convierte en un papel? ¿Cuál de las alternativas es más deseable, y por qué?

Y recuerdo una conclusión a la que llegué hace ya un tiempo: lo que nos mueve son dos impulsos, la curiosidad y el miedo. No me gusta no poder reducirlo más que a estas dos ideas: la de buscar entender, apropiarse de lo externo, aún saliendo de la zona de confort, y la que busca evitar los cambios, conservar un estado de cosas que ya es cómodo. Podemos llamar a estas cosas "voluntad de poder" y "esperanza", por ejemplo, si queremos pedirle prestadas sus ideas a Nietzsche, y tergiversarlas un tanto.

Pero también recuerdo una charla que tuve con una amiga (una de las pocas charlas realmente interesantes que tuve con ella) acerca de qué hay por debajo, por detrás, o por donde sea de estos dos conceptos, y llegué a la idea del equilibrio.

El sujeto, entonces, busca el equilibrio. Los estímulos (externos o internos) quiebran el equilibrio, y ante ese quiebre el sujeto busca resarsirlo. Para ello tiene dos metodologías, que ahora sí vendrían a ser la curiosidad y el miedo. El miedo busca volver al equilibrio anterior, y la curiosidad busca construir un nuevo equilibrio aprehendiendo la causa del estímulo para internalizarla, para hacerla parte de su identidad y que no pueda romper dicho equilibrio en el futuro.

En otras palabras, está el camino del aprendizaje, el camino del héroe, y por otro lado el camino de la negación, el camino del antihéroe.

El aprendizaje forma nuestro entendimiento del mundo (que, dados los presupuestos que esbocé al principio, es otra forma de decir que forma el mundo directamente) y permite encontrar cada vez equilibrios más estables, más fuertes, más calmos. Es un movimiento cualitativo, que crea nuevos rituales, nuevos valores, nuevos criterios, nuevos entendimientos, nuevos vínculos. No por ser nuevos son buenos o malos, pero si son malos es cuestión de aprender de los errores y volver a movernos cualitativamente hasta llegar a un equilibrio que sí sea bueno.

La negación (curioso que justo elegí una palabra de género masculino como positiva y otra de género femenino como negativa, ¿es culpa del idioma que uso o de mis propias concepciones corruptas desde mi propio entender?), por su parte, busca deshacer el desequilibrio negándolo, como si negarlo lo hiciera desaparecer, hiciera que nunca hubiera ocurrido. Repite rituales y formas que le recuerdan su identidad anterior, aquella equilibrada, aquella que ahora está rota y sigue un camino circular, o más bien, espiralado, de afuera hacia adentro o de adentro hacia afuera, no importa. No importa la dirección porque en cualquier caso sigue en el mismo plano de repeticiones, que consolidan cada vez más el estado penoso de desequilibrio como natural, y así deforman la conciencia para que crea este estado como deseable, cómodo, positivo, o diciendo y reiterando "las cosas simplemente son como son". Eventualmente, estas contradicciones generan "daño cerebral", por llamarlo de alguna manera, y la respuesta a eso suele ser agresiva, tanática, tanto para con uno mismo como para con aquello que se piensa o identifica como "otredad".

Y eso que el psicoanálisis reduciría ese último párrafo a "tuviste un trauma de chico relacionado con tu sexualidad, superalo y vas a vivir mejor". O, en palabras de un cínico amigo mío: "la tenés chiquita o la querés adentro, y por eso sos tan forro".

Supongo también que podría haber un camino que no estoy viendo, que no sea ni curiosidad ni miedo, que no sea aprender ni negar. Si ustedes lo ven, lo piensan, lo conocen, haganmelo saber, :).

viernes, 22 de agosto de 2014

  1. Todo es Relativo.
  2. Dado que todo es Relativo, todo cobra Importancia (significado) cuando se Relaciona con otra cosa.
  3. Las Relaciones son siempre Arbitrarias..
  4. ...pero nadie es árbitro absoluto (porque todo es Relativo).
-o-

  1. Uno no "posee" cosas, en el sentido de que una "relación" nunca marca dominio.
  2. Sin embargo, uno puede Imponerse (intentar dominar) a otra cosa.
  3. El fracaso a tratar de Imponerse a otra cosa suele atribuirse a una tercera cosa (como con toda Relación, arbitrariamente).
  4. Las Relaciones son dinámicas, pero siempre dejan Huellas.
-o-

  1. "Poder" es más un verbo que un sustantivo.
  2. La Imaginación es lo más cercano a "poder" como sustantivo que hay, pero es un arma de doble filo.
  3. "Miedo"; "Curiosidad"; "Voluntad"; "Azar"; ...
  4. ¿Espíritus del "Bien" y del "Mal" luchan por el dominio (Imposición) del Corazón (del corazón humano)? Nah. Son las múltiples voluntades, de las cuales, o bien una es más fuerte, o ninguna lo es. El primer caso es la Determinación, el segundo, la Duda. Pero a veces nos mentimos, pra acomodarnos a nuestro Ideal de Yo (si los psicoanalistas me lo permiten, digamos "Superyó"). Buscamos sumar voluntades más débiles, o crear nuevas voluntades, para vencer, encerrar o ignorar a la que antes era la Determinante. Funciona, aunque sólo parcialmente. Eventualmente, la única forma de Derrotar a la Determinante es con otra voluntad (única, no suma de otras) más fuerte, o con un cambio en el Superyó.
-o-

Como corolario de esta sarta de repeticiones, les tiro la letra de un tema que me gusta mucho:

Diamond Blood


This should have been our third encounter
between the concrete giants
below the dawn, the cold hearts
beat.

Your eyes are snowy as I recall;
the blood goes up, it damn hurts!
There's no red, nor blue, there are four
beats!

The sun goes up, your shadow's out
I, blind, scared, unforgiving
of the farewell never given,
beat you!

I see through skin, the flow, the beats
slowing down, ceasing: bleeding.
Regret lost the battle to awe:
diamond blood!

domingo, 23 de febrero de 2014

Todo gran razonamiento es poético

La primera división realmente humana fue la de Acción y Reflexión.

La segunda volvió al principio y separó de nuevo: para entender las cosas se parte de lo General o de lo Particular (Borges dice que están los platónicos y los aristotélicos). "Hacer" es en consecuencia a entender, de lo contrario, únicamente se hallará fracaso.

Miles de discriminaciones más se han hecho, pero permítaseme detenerme aquí.

Antes de continuar, ¿por qué los títulos de las cosas, en general, nunca se escriben con punto, y siempre que se cita la cosa, o parte de ella, también su título?

Ahora sí: estamos listos.

Se ha de partir de lo General y de lo Particular a la vez; Actuar y Reflexionar a un tiempo.
Pues no existe una cosa sino por oposición a la otra.
(Borges diría, quizás, heracliteános.)

¿Qué es general y particular a la vez?
Una comparación, una metáfora.

¿Qué es actuar y también reflexionar?
Una poesía.
(Sí, indefinida.)

Y ¿qué es poesía? Poesía es crear, forjar, realizar (hacer real, de realidad y de realeza), templar.
La poesía es, esencial y subjetivamente, mitológica.

Un mejor hombre, presumo, es un mitopoeta.



Por cierto: por eso el título de la entrada es paradójico.

sábado, 22 de junio de 2013

Abstracciones, no Escencias

Parece ser que mucha gente piensa que el ser humano tiene dos (o más) "estados":

  • Cuerpo
  • Mente
Siendo el cuerpo algo material y la mente algo inmaterial.
También hay muchos que reconocen un aspecto Social del ser humano, y hasta le dan una gran importancia, poniéndolo al nivel del Cuerpo y la Mente.

No lo creo.

Ya cuando uno lee El Lobo Estepario, de Herman Hesse, se da a la reflexión sobre la dualidad existencial del ser humano. Yo estoy mucho más de acuerdo con la parte del Tractatus que afirma que somos en realidad un compuesto caótico de infinitas voluntades y deseos, pugnando por ganar, salir a flote. A veces una de ellas se impone a las demás, para después ser barrida por completo por otra, y así sucesivamente.

Si lo llevamos a la física básica, tenemos quichicientas Fuerzas (de Voluntad, si se quiere), todas apuntando a distintas direcciones. En ciertos momentos, (o) dadas ciertas condiciones, una o varias de ellas van ganando en intensidad, otras perdiendo. La sumatoria de Fuerzas dictaría entonces nuestro actuar posterior. Y si una Fuerza es sustancialmente mayor que las demás, la Fuerza resultante va a ser más parecida a ella que a otra.

Y estas "Fuerzas" no serían sólo de Voluntad. También las hay bioquímicas (al menos si aceptamos el paradigma científico actual). En todo caso, fisiológicas. Nuestro cuerpo tiene necesidades, así como nuestra mente. Mucha gente trata de separar el cuerpo de la mente, decir que son cosas completamente distintas (y hasta opuestas).

Incluso los sistemas de creencias que abogan por la unión y/o armonía entre el cuerpo y la mente lo hacen porque suponen que son cosas separadas (que deben reunirse).

No es que son cosas separadas, es que no son "cosas" íntegras. Hay miles de células en nuestro cuerpo, o por lo menos, miles de órganos, entre huesos, riñones, pulmones, ojos, tímpanos, pies... Y de igual manera en nuestra mente hay miles de pensamientos y sensaciones. Otra cosa que a la gente le gusta hacer es separar el pensar del sentir. Por Donnar, ¿qué les pasa?

TODA división que se da no es significativa sino por interpretación. Y sólo existe para nosotros los seres humanos en tanto significativa. (Puede que no sepamos exactamente cuál es ese "significado", pero todo aquello a lo que le prestamos atención tiene, por definición, en algún sentido, significado.)

Si insisten en separar "Cuerpo" de "Mente", van a ver el mundo así, y van a actuar en consecuencia. Si tratan de unirlos, aunque piensen que son cosas separadas por naturaleza, van a realizar un gran esfuerzo por evitarse el dolor y la humillación que implicaría admitir que son la misma cosa.

Yo creo que no vale el esfuerzo.

Es decir, creo muchas cosas contradictorias, pero busco activamente saber cuál es la resultante, y hasta incluso guiarla conscientemente de ser posible. En fin, busco tener un criterio general para que todas mis voluntades, deseos, necesidades, pasen por ese filtro y así sentirme más íntegro.

El punto es que ese esfuerzo sí me parece valioso, al contrario que el de separar Mente de Cuerpo pero pensar que son dos "cosas" en el sentido íntegro del término "cosa".

¿Pensamiento circular? ¿Y qué?

Todo esto está muy relativizado. Siempre tiene que ver con cómo vemos el mundo, con qué detalles ver y qué ignorar, con qué decisiones tomar basados en qué detalles y en busca de qué fines... todo es relativo, hasta la misma frase "todo es relativo" depende de quién la diga y con qué fin y trasfondo.

¿Sentir vs. Pensar? Por favor, ni tiene sentido creer que son cosas distintas.

Yo pienso que te amo, lo siento, lo creo, no importa; yo siento que esa conclusión no es válida, lo pienso, lo creo, también.

Yo detesto con todo mi ser, no sólo con mi alma o con mi estómago. Mis riñones también sirven a mi odio, mi cerebro, mi corazón, mi espíritu. Puede que la intensidad de ese odio sea mayor o menor (la expresión indica que es tan grande que no podría ser mayor), pero el punto es que sólo me escindo si eso significa algo para mí. De lo contrario, soy un compuesto caótico que busca ser íntegro, no un Cuerpo que busca armonizar con una Mente a través de un Espíritu para lograr un talento Social preciado.

Tengo muchas cosas para decir y desglosar de acá, pero nadie en su puta vida va a leer ésto para cuestionármelo: éste no es el medio adecuado. Si fuera un foro, puede ser, pero la plataforma más adecuada para esto es una conversación cara a cara (o de a más personas, quizá).

Estoy harto de que la gente considere que su "espíritu" es más elevado que su mente, que la mente no es más que cálculo frío, que hay que escuchar más al corazón... a ver, esas divisiones le sirven más a Hollywood para hacer guita que a cualquier persona para mejorar individualmente.

Y, por otro lado, Disciplina sin Consciencia no tiene sentido y es estúpida. Si yo soy muy estricto y disciplinado, pero no sé por qué, ni para qué, entonces estoy negándome a mí mismo. O a gran parte de mí.

Pero yo quiero aceptarme como lo que soy, y así poder mejorar y refinar los aspectos de mí mismo con los que no estoy de acuerdo o que no me gustan. No estoy de acuerdo con mi parte pajera, porque me distrae de muchas cosas que terminan causándome gran pesar por haberme distraído, cosa que se hubiera evitado de no haberlo hecho. No me gusta ser hipócrita con muchas cosas que digo. Detesto mi panza, y me está empezando a disgustar bastante mi falta de masa muscular en los brazos.

Esas y otras cosas quiero cambiar. Y si más adelante dejan de importarme, ESTÁ BIEN, porque yo no soy el mismo ahora que cuando empecé a escribir este texto, y tampoco lo voy a ser si me dejan de importar. Y si soy otro, ¿qué más da lo que le importaba a mi antiguo mí, salvo en lo que me concierne ahora a mi yo actual?




Abstracciones, no escencias. Chupenlá.

martes, 4 de diciembre de 2012

Sistema Filosófico (II): respuesta

En el siguiente link: http://www.lavondyss.net/paginas/regiones-miticas/la-improbabilidad-de-dios se dicen muchas cosas, a lo cual yo respondí:


Das por sentadas muchas cosas. Por ejemplo, el ADN.
¿Lo viste alguna vez? Ah. ¿Cómo sabés de él? ¿Te lo contaron? Ahá, sí.
¿Estás seguro de que funciona así?
Mirá, ya Hume lo dijo: que siempre que haya P resulte Q no significa que si tengo Q haya habido P. Podría ser que Q se haya dado por R.
Eh incluso eso es de dudar. Eso es una construcción lógica del pensamiento humano, y ya hemos demostrado que nos equivocamos, cada vez que tocamos algo caliente aún sabiendo que nos vamos a quemar. Si nos podemos equivocar en eso, la misma lógica nos dice que podemos equivocarnos cuando usamos la lógica.
Es como el concepto de la relatividad. Si todo es relativo, también es relativa la afirmación de que todo es relativo (porque forma parte del todo), por lo que es posible que haya algo que no sea relativo y por lo tanto falsearía la aseveración “todo es relativo”. Es decir, tal afirmación es una paradoja. Y es una paradoja lógica. Y no hay forma de salvarla si no nos vamos de la lógica. Según la lógica, la lógica no es confiable, :P.
Y así con todo. No hay nada de lo cual no podamos dudar. Descartes ha dudado de casi todo, pero ha supuesto que si él está dudando, nada puede hacerle dudar de que duda. Si duda, es porque hay algo que duda, y aventura que ese algo que duda es él, y por lo tanto, él existe. Pienso, luego existo.
Ahora, en realidad sí es posible dudar de que uno está dudando. Simplemente afirmamos que “dudar” es un concepto humano, no una noción inherente al universo, y ya. Cualquier cosa conceptualizable puede ser falsa, incluso la falsedad misma como concepto, así que no es posible estar seguro de nada, ni siquiera de que uno no está seguro de nada.
Así, con esta reducción al absurdo, refuto todo posible argumento.
Ah, sí cierto, me olvidaba: si es el sueño o la vigilia no importa, porque la experiencia es la misma.
Es decir, Descartes dudaba de sus percepciones, pero ¿para qué dudar? Eso no me lleva a nada. Arbitrariamente, yo prefiero quedarme con algo, tener una seguridad (por más irracional que sea) en algo.
Y en base a eso, creo en los conceptos. Conceptos como “herramientas para tomar decisiones”, no como “verdades universales inherentes y reales”.
Y así puedo vivir mi vida muy positivamente.
Mi filosofía es la filosofía de las decisiones y los conceptos. Es una filosofía lingüística. (Adoro las diéresis, ^^.)
A partir del lenguaje que uso, que es en cierto modo una forma de pensar, percibir, ordenar y clasificar el mundo (y, por lo tanto, de re-crearlo en mi mente), creo en la filosofía del juego. Hay que jugar con la realidad, porque jugar es enfrentarte a un desafío con sus propias reglas y consecuencias pre-establecidas, enfrentarse a eso con entusiasmo. Es un salto cualitativo, parafraseando a Kierkegaard. Pero que no deriva de la angustia, sino de la concepción lúdica.
Y recuerden que el juego lúdico por antonomasia es la lucha. Y otro pilar importante en mi filosofía es la lucha. Si no luchás por algo, no estás viviendo. Sólo en la lucha, sólo en el juego, sólo en la decisión y acción, sólo en el pensar, en el hablar y escuchar, se vive.
Y esto es casi una entrada de un blog, así que la voy a poenr en mi blog, :).

miércoles, 31 de octubre de 2012

Sistema Filosófico

Se dice que ya no puede haber un sistema filosófico.

Me propongo contradecir esto. No por el mero hecho de contradecirlo, sino porque vale la pena. Le encuentro una utilidad práctica enorme.

Ahora, veamos: mi principal postulado, mi Cero Absoluto, sería que no importa si algo es o no verdad, real, existente, o no. Realmente, todas esas cosas son meros conceptos, Artificios. Hay una entrada que habla de esto en detalle, no quiero re-repetir.

Voy a intentar hacer una lista de mis postulados:

0) Es importante aquello a lo que yo le de importancia. Sólo puedo darle importancia a los Artificios, porque si doy importancia a algo Natural, lo convierto en Artificio al interactuar con él. Todo Artificio es un concepto cuando menos.

1) Lo importante es el Lenguaje. El Lenguaje es, a propósitos de esos postulados, una herramienta conceptualizadora, una herramienta que me sirve para pensar, reflexionar, y todas o casi todas las actividades cognitivas.

2) Podemos decir que hay un Lenguaje Pro-activo, un Lenguaje Re-activo, y uno Retro-activo. El primero crea conceptos para ser cristalizados u olvidados; el segundo utiliza los conceptos cristalizados para, entre otras cosas, la comunicación, relacionando varios conceptos entre sí, ordenando, seleccionando, asociando  disociando; y el tercero demuele conceptos ya cristalizados, y olvida conceptos no cristalizados. *Ninguno funciona sin los otros funcionando.*

3) Entiendo por concepto no sólo al "significado" de una palabra, sino también a la forma en la que se ordenan a la hora de comunicarse (estructuras sintagmáticas, por ejemplo). Concepto, tentativamente, podría definirse como "estructura dinámica de "ideas/pensamiento" que facilita la toma de decisiones". Si se cristaliza, pierde su atributo dinámico, aunque aún así puede ayudar a tomar decisiones.
Sólo puede un concepto ayudar a tomar decisiones si se supone una "capacidad de discriminar" (en cierto modo, contemplada dentro del Lenguaje Reactivo) en nuestra mente. Sólo tomamos decisiones cuando debemos elegir, y eso implica que distinguimos entre dos o más opciones. Si las distinguimos, las estamos discriminando. Para mejor discriminar, las conceptualizamos y las ponemos en relación con otros conceptos. Esta es, a groso modo, mi teoría del funcionamiento de la mente.

5) Si algo me es útil de alguna manera, es importante. Sólo puedo saber si algo es útil o no gracias a los tres tipos de Lenguaje, sea o no consciente de su actuación.
Por ejemplo, el instinto de supervivencia actúa inconscientemente muchas veces, y no es más que el Lenguaje Reactivo actuando junto con el Retroactivo. Pareciera que el Lenguaje Proactivo no funciona aquí, pero eso no es del todo cierto; calculamos distancias, calculamos un esfuerzo estimado a utilizar, calculamos posibilidades... todos procesos de conceptualización, aunque efímeros, no cristalizados y sí olvidados a la brevedad (nótese la relatividad de la palabra "brevedad").

6) Si yo tomo una decisión, estoy haciendo una acción voluntariosa. De tal manera, afirmo que tengo al menos una Voluntad.
La Voluntad sería una fuerza motora pro, re, y retroactiva, similar al Lenguaje en ese aspecto. Si el Lenguaje es el criterio, la Voluntad es la realización del criterio. No confundir con "deseo", que es otra categoría.

7) No necesito ni utilizar el Lenguaje ni realizarlo si no Deseo un resultado de eso. Si Deseo un resultado, todo lo que me sirva para que ese resultado se dé me es útil, y asimismo lo es el mismo resultado. Por lo tanto, pasa a ser importante para mí. Por lo tanto, lo conceptualizo. Por lo tanto, lo convierto en Lenguaje (que es criterio y también es repertorio de conceptos). Por lo tanto, lo importante es el Lenguaje.

Creo que estoy. Igual, seguro que en los años venideros reviso mil veces esto.

Sobre todo porque aún no cirstalicé muchos de estos conceptos, :P.

sábado, 26 de mayo de 2012

jueves, 1 de diciembre de 2011

Las Reglas en los Juegos de Rol

Bien, ya que me encanta esto del rol, y ya que me siento tan molesto con algunos comentarios de lo que es o no es bueno en un juego de rol, voy a exponer mi perra opinión, que por supuesto, creo mejor que la del resto, pero en vista de que si digo eso me llamarán egomaníaco o alguna de sus derivaciones, o tal vez soberbio o altanero, digo que es mi "humilde opinión". Má' sí, si total nadie lee este puto blog. Para cuando alguien lo lea, ya voy a haber cambiado de parecer, seguramente; no es muy importante.

En fin, como dije, voy a hablar de las Reglas en los Juegos de Rol. Pero antes, ¿qué mierda son las Reglas en general?

Son sentencias, oraciones, enunciados, o como mierda quieras llamarlos [sí, en este texto voy a decir muchas veces "mierda", así que si no te gusta, no leas más, ;)] que exponen un discurso prescriptivo que sirve como molde para accionar de determinada manera en respuesta a determinada situación. Por ejemplo, si estoy en una clase, no debo hacer algo que haga que los otros que estén en la clase conmigo se distraigan, salvo que aporte a la clase. Ésto incluye, obviamente, al profesor. Debería prestarle atención, también, y tomar apuntes de lo que anote en el pizarrón y de lo que diga. Claro, cómo no. Todas esas son reglas. Son oraciones. Dicen algo que en cierto sentido "moldea" mi actuar en determinadas circunstancias. Dichas circunstancias pueden estar explícitas o no.

Bien, ahora a relacionarlo con los juegos de rol. En los juegos de rol, los participantes imaginan un espacio ficticio (que puede corresponderse en varios puntos con el "real" o no) en el que ciertos personajes que allí se desenvuelven son controlados por ellos. A ver, en castellano: 5 tipos imaginan que 5 personas están en la Tierra Media. Cada uno de los 5 tipos controla, normalmente, e una de las 5 personas que están en la Tierra Media. Dado que esas personas son ficticias, para no crear una confusión con la "realidad", se las suele llamar "personajes". ¿Como los de las novelas, comics, series de televisión, y otros tipos de relatos en diversos formatos? Sí, exactamente. Así que ya podemos avanzar un poco más: los juegos de rol suelen girar en torno a estos personajes, tratando de delimitar las historias de las que éstos forman parte. Sí, claro, hay personajes secundarios, enemigos, y el espacio imaginado que comparten los jugadores (incluyendo al que muchos manuales llaman "master") suele presentar ciertas situaciones que ponen en aprietos a los personajes. Oh, si, ciertamente, si no hay conflicto, los personajes no harían nada, y este maravilloso y vicioso pasatiempo no sería tan entretenido y edificante en el mejor sentido de la palabra.

Si no hay conflicto, no hay historia. SI no hay historia, no hay juego.

Así que podemos ya decir que todo juego de rol tiene Participantes, Personajes, un Espacio Imaginado Compartido donde se desenvuelven los personajes, Conflictos que son los responsables de tal desenvolvimiento, y, bueno, Color: detalles con relativa importancia, que dan cierto "sabor" y/o "color" a la historia, que no son en absoluto necesarios para la resolución de la historia, pero sí para los jugadores que quieren saber con lujo de detalles cómo se desenvuelve la misma.

¿Me falta algo? Ah sí, cierto, el título de la entrada... las Reglas.

Cuando un Conflicto sucede en la ficción, en el Espacio Imaginado Compartido (que a partir de ahora es "ficción" porque no me da escribir todo eso cada vez que lo tenga que decir), debe resolverse dramáticamente. Y debe hacer que la historia se mueva, o al menos, eso sería deseable, ¿no? Pero siempre está quién quiere que su personaje (el personaje que él controla) sea un superdotado en todo... siempre alguien quiere ser el mejor. Y entonces, "te pegué un tiro", "no, mentira, lo esquivé", "¡hey, dijimos que íbamos a ser humanos normales! ¡Los humanos no pueden esquivar balas!", "Ah, ¿no? Entonces te pego un tiro, y te moriste". Pero nadie quiere morir. Diablos, qué niños. Y llegaron caídos del cielo los dados.
¿Que para qué sirven? Bueno, ya que no te diste cuenta solito... los dados sirven para resolver la situación esa de "te maté", "no, yo te maté a vos", que derivaría en una discusión sin fundamentos fuertes y que ni es divertida ni lleva a nada. Oh, pero sí que es divertido tirar los dados. La verdad, tirar un dado te hace sentir poderoso, las primeras veces. Hacer malabares con los mismos, con los poliedros platónicos (y el dado de 10 caras, que no es platónico) es genial. Sobre todo si hace que tu personaje sea genial.

Número, números, y más números. Sumas, restas, operaciones algebraicas que harían que Einstein saliera corriendo de pavor... todo eso incluído.

Y cómo interpretar los resultados de los dados en la ficción. ¿Cuándo tirarlos? ¿Qué pasa una vez tengo el resultado total? ¿Cómo lo narro? ¿Pero no se veía afectada la tirada porque tengo ésta super-habilidad/dote/virtud/beneficio/mérito/poder/etcétera? ¿Eso cómo afecta la cosa?

Diablos, muchas cosas a tener en cuenta. Las Reglas, normalmente, vienen en manuales. También las hay implícitas, como por ejemplo, no prender la tele cuando estamos jugando, o no desnudarse, o no romperle la hoja de personaje en la cara al de enfrente, etcétera. Sí, parecen obviedades, no Reglas, pero te lo juro, son Reglas, con Molde y todo en el paquete. Dice lo que se puede hacer, lo que no, y cómo se puede hacer, y cómo no, y... bueno, moldea tu accionar.

¿Qué pasa si se te atraviezan un par de orcos? ¿Que los vas a atacar? ¿Seguro? ¿Dos contra uno? Están armados hasta los dientes. Tienen armaduras también. Y de todas formas, se estaban por quedar sin comida, así que un humano para la cena, con algunas armas extra y comida de viaje seguramente, no vendrá de más. Sí, de todas formas, te van a atacar. Bueno, tirá los dados. Si sacás lo que te conviene sacar, joya: los vencés. Cómo, lo vemos luego; o mientras estás tirando, si querés hacerlo acción por acción.

Sí, todo eso son Reglas. Cuándo tirar, qué modifica la tirada, cómo se obtiene un resultado favorable, qué significa el mismo; ¿todo eso hay que tener en cuenta? ¿Y eso es divertido?

Para gustos, colores, dicen.

Y sí: a algunos les parece divertido. A otros no. A mí no. Bueno, un poco sí, he de admitirlo; pero en general no se tiene que ver todo esto por separado. La mayoría de los jugadores ya tienen la rutina de cuándo tirar asimilada. Algunos hasta tiran para saber si cagaste bien o te infectaste porque el inodoro estaba sucio. (La segunda persona de la oración anterior se refería a tu personaje, no a vos. No hagas la gran Sheldon, de The Big Bang Theory. Y como voy a seguir usando el "vos" para referirme a tu personaje, tenelo en mente...)

Así que Reglas es eso.

Y los Manuales de Reglas de los juegos... bueno, yo pienso que son eso, manuales de reglas. Pero muchos piensan que lo que yo llamo manuales de reglas son, efectivamente, Juegos de Rol. Oh, dioses, todo el mundo piensa eso, hasta yo. Y es que un vendedor no te dice "no, ésto no es un juego, ésto es sólo un manual para jugar un juego". La mayoría de la gente no entiende sino. El Monopoly es la cajita con el tablero y los billetitos, no el acto de sentarse a jugar. Y yo les pregunto, cuando hablamos de la escoba del quince, o el truco, o la generala... ¿un mazo de cartas es para jugar a truco, otro para la generala? ¿Un juego de 5 dados de seis caras es para jugar la generala, y si querés jugar a otra cosa, tenés que usar otro?

Bueno, Martín, todo muy lindo lo que decís, pero la gente no entiende eso. No quiere que lo que ellos están acostumbrados a llamar juegos sea en reslidad "juguetes".

Además, "Juguete de Rol" suena muy, muy mal.

¿Y por qué no hay mesa que jueguen igual, si varias comparten el mismo manual de reglas? Porque cada mesa tiene sus reglas de la casa, cada mesa tiene su propia interpretación de algunas reglas, cada mesa tiene que adaptarlas a los gustos de sus participantes, etcétera. O sea, cada mesa está jugando a un juego distinto.

Acá un breve lapsus: ¿saben por qué me gusta tanto Burning Wheel? Porque en el manual de reglas dice "Burning Wheel nace y muere en la mesa de juego". No existe ningún juego si no se está jugando. Esa tiene que ser la principal regla de los juegos de rol, la más importante, la que amolde el comportamiento de todos los jugadores de rol del mundo.

Fin del lapsus.

En fin, Reglas, hay muchas, y de varios tipos. La próxima vez que hable de ellas y los juegos de rol, seguramente haga relación a cómo itnerpretar los conflictos sociales. ¿Una puta tirada y ya? ¿Mecánicas específicas para resolverlos? ¿Roleo libre? ¿Mezcla de los tres? Veremos qué conviene más a cada mesa, o más bien, cada lector verá cuál se complementa mejor con su juego.
Que si bien cada juguete tiene su propia forma de hacerlo, a veces no pegan con la mesa, pero todo lo demás sí, :).

Y bueno... por último, recién leí que el "sistema" de juego, nombre que se le da a un conjunto de Reglas explícitas, de manual, normalmente entre la comunidad de jugadores (y diseñadores) de rol, decía, que el "sistema de juego" es sólo una "herramienta". Pero claro, esto salta a la vista como mentira. Salvo que tengas en cuenta que el tipo veía la palabra "juego" como yo veo la palabra "juguete". El sistema de juego no es una herramienta para jugar... es el juego en sí, flaco. El conjunto de reglas de un manual de reglas... bueno, sí, eso sí que son sólo herramientas. Pero, mierda, son herramientas muy, muy útiles, ;).

viernes, 25 de noviembre de 2011

Del miedo Artificial a perder el tiempo

“Realidad” es un concepto que no será tratado aquí. “Real” tampoco.
Aquí se tratarán los conceptos de Natural y Artificial. Empecemos por el segundo:
Es Artificial todo lo que ha pasado por la humanidad.
Es decir, todo lo percibido, todo lo moldeado, todo lo pensado, todo lo creado, todo lo que se pueda conceptualizar. Todos los conceptos.
Lo Natural es aquello que no es Artificial.
Por lo tanto, lo Natural es inconceptualizable, y a la vez no lo es, porque si lo clasifico de inconceptualizable estoy, justamente, clasificándolo, conceptualizándolo. De hecho, el mero hecho de llamarlo “Natural” está mal, pues le estoy dando un nombre, le estoy dando un concepto.
Sí, así como se deduce, lo Natural no se puede conocer ni pensar ni moldear ni nada. No se puede hacer nada con lo natural. Es absolutamente opuesto a la humanidad, pero sin ser opuesto, porque si fuera opuesto, sería algo, sería un concepto.
Lo Natural es aquello que no es humano.
Y así puedo dar muchas definiciones de Natural.
Pero hay algo que debo admitir: lo Natural tiene una denominación Artificial en tanto lo concibo como tal, es decir, en tanto es lo Natural y no lo natural. Es decir, Artificializo lo Natural al llamarlo de esa manera, al definirlo como lo hice, y al tratar de explicarlo. Y eso no está mal. Porque yo sólo puedo Artificializar lo Natural.
Lo voy a decir con otras palabras, que no son correctas, pero sirven mejor: lo natural es el árbol, ese tronco que está ahí y crece y blablablá. En tanto yo lo veo, lo estoy percibiendo, en tanto lo toco, lo estoy percibiendo, y percibir no es más que interpretar un estímulo, por lo tanto, lo estoy haciendo Artificial. El árbol en sí no deja de ser natural, pero al percibirlo, al llamarlo Árbol, le estoy agregando una dimensión más, la dimensión Artificial.
Es decir, lo Natural existe, coexiste, con lo Artificial.
Yo no sé si hay algo que modifique mi percepción. Tal vez el estímulo se vio interrumpido, tal vez malinterpreté dicho estímulo, tal vez el estímulo que me llegó no es el mismo que fue originado desde lo natural. Ni siquiera puedo saber si algo está en el medio, porque al pensarlo, ya estoy Artificializando el proceso.
De hecho, no puedo saber si lo Natural existe en primera instancia. Perdón, ¿existir? ¿Qué es eso, sino un Artificio? Sí, sí, lo sé, estoy dudando de todo, como Descartes.
Pero, de hecho, hasta estoy dudando de que esté dudando. Es decir, el dudar es de por sí un Artificio, no sé si “existe”, no sé si el dudar es “Natural”. Sólo sé que es Artificial. Que es humano.
Ahí está el quid de la cuestión. ¿Qué demonios importa si algo “existe” o no? ¿Qué demonios importa si esto es un sueño o la realidad? En palabras de un sabio albino ficcional, “la experiencia es la misma”.
Si es un sueño, si es ilusión… yo nunca me voy a enterar. ¿Por qué? Porque cuando “despierte” tampoco voy a saber si “desperté” a un sueño o a una realidad. Por tanto, si es sueño, ilusión, o realidad, da lo mismo: la experiencia es la misma.
Por tanto, no tengo excusas. Voy a aprovechar todo lo Artificial, incluída la experiencia, para actuar. Sí, actuar. Eso que, hoy en día, todos tememos. Todos tenemos “paja”, “fiaca”, vagancia. Todos tememos actuar. ¿Para qué? Pero también, es esta “fiaca” (a partir de ahora utilizaré este Artificio) la que nos impulsa u obliga a hacer otras cosas que garanticen la preservación de la energía y/o del tiempo (porque “fiaca” es “miedo de perder energía y/o tiempo”). Y estas otras cosas a veces requieren más energía y/o tiempo para ser llevadas a cabo, paradójicamente. Al fin y al cabo, una pérdida de energía y/o tiempo. El temor sólo nos hace perder energía y/o tiempo.
Vamos a moldear un poco esto… vamos a hacerlo un poco más artificial. El temor, la fiaca, nos hace perder energía cuando no aceptamos que toda energía se pierde (no hablo más de tiempo porque espero que mis lectores lo sobreentiendan, me da “fiaca” escribir ambas palabras). Al contrario que con la física y la química. Pero se pierde en tanto no la puedo volver a utilizar. Es como en Momo[1], la genial novela de Michael Ende. En ella, unos hombres grises y pequeños que están vestidos de gris y fuman cigarros grises. Dichos hombrecitos grises hablan del tiempo como si fuera dinero.
No hay que malgastar el tiempo: ¡usted tiene una reserva de mil millones de millones [et cétera] de segundos hasta el momento de su muerte! Debe ahorrar. Deje de hablar con los clientes de cómo les fue en el día. Si así procede, entonces se ahorrará –calculadora de por medio- unos quinientos millones de millones [ídem] de segundos. ¿No le parece que está perdiendo el tiempo?
, podría decirnos uno de estos amargos hombrecitos.
Así, dejamos de jugar con nuestros hijos, y les damos juguetes para que jueguen solos; así, en vez de sentarnos a la mesa y disfrutar de una agradable cena con el resto de la familia, y la acostumbrada sobremesa, nos vamos a comer a un restaurante de comida rápida. Oh, claro, pero al final, nunca nos alcanza el tiempo. El tiempo es dinero, y nunca hay suficiente dinero: por lo tanto, nunca hay suficiente tiempo. ¿Por qué? Si se supone que estoy ahorrando…
Ah, cierto, si el tiempo es dinero, entonces debe haber un banco de tiempo. El bando de los hombrecitos grises. De hecho, luego de lo que nos podrían haber dicho antes, nos pedirían que abriéramos una cuenta en su banco.
El tiempo ahorrado va a parar allí. Una hora es una flor (bonita metáfora, por cierto): es bella, y única a la vez que igual a todas las demás. Sirven para muchas cosas: cada sentimiento o recuerdo que puede llegar a generar una flor es una forma de pasar esa hora. Así, el banco es un banco de flores horarias. Éstas deben conservarse en frío (el tiempo ha de estar congelado), porque cuando dejan de estar congeladas, se marchitan y deshojan. Con una hoja de una flor horaria, los hombrecitos grises se hacen sus cigarros, que les permiten existir. Cuando dejan de fumar, es esfuman en la nada (valla juego de palabras).
Oh, perdonen, me olvidé de aclarar algo: los humanos tenemos tiempo porque el Padre Tiempo nos da flores horarias, que crecen en su jardín. El puede cortar el flujo, y el tiempo de los hombres se esfumaría. Entonces, lo hombres grises habrán de consumir hasta la última flor de su banco, y luego morir. Pero, ¿quién, entonces, regresaría el tiempo a la humanidad? El Padre Tiempo también se quedaría sin tiempo, por lo tanto, no podría hacerlo fluir el tiempo de nuevo, porque él mismo no tiene tiempo. Por eso el Padre Tiempo ha de entregar una flor horaria, es decir, una mísera hora, a una persona capaz de, en ese tiempo, abrir la bóveda del banco de los hombres grises. Porque la bóveda sirve para congelar el tiempo, es decir, las flores horarias. Si se descongelan, irán a donde debieron ir en un principio: a la humanidad. Así que esta persona debería evitar ser capturada por los hombrecitos y abrir la bóveda, que sólo puede abrirse si se la toca con una flor horaria, ya que si el tiempo no corre, el movimiento no es posible. Los hombres grises no podrán cerrarla porque su tiempo (sus cigarros) está corrupto.
Una gran metáfora para dar a entender hasta qué punto el humano teme perder el tiempo.
Como decía, esa energía y ese tiempo no los puedo volver a utilizar, porque se transformaron en otra cosa. Si quiero que no se transformen, debo depositarlas en el banco. Y así, sólo logro no poder acceder a ellos, y que otros los consuman en mi lugar. Sí, efectivamente, pierdo tiempo y energía, al querer resguardarlos, al querer acumularlos, al querer no perderlos.
Por lo tanto, el miedo a perder energía y/o tiempo, es decir, la fiaca, es lo que corrompe al ser humano. Que la humanidad quiera perder este “miedo” es mi mayor propósito. Y perder ésta fiaca es también aceptar que no existe más que lo que creo que existe, ni menos. Así es: la realidad es subjetiva, y mucho. La parte que todos consensuamos que existe es lo que podríamos llamar “realidad consensuada”. Eso es lo que estudia la ciencia: ese “paradigma” común. Eso es lo “normal”. Nada más ni nada menos. Es lo Artificial por excelencia.
Y… ¿lo Natural? Habíamos quedado en que no podemos comprenderlo, porque si hiciéramos eso, estaríamos artificializándolo. Nosotros somos Naturales de por sí, y también Artificiales en tanto nos consideramos Naturales, en tanto nos consideramos existentes, y en tanto nos pensamos. Puede que Dios exista más allá de si yo creo que exista o no, en cuyo caso es tanto Natural como Artificial. Pero jamás lo sabré, porque lo Natural escapa a mi comprensión. Por lo tanto, no importa. No me importa si Dios existe o no; yo voy a actuar en base a los Artificios a los que llamo “valores”. Punto.



[1] Ende, M (2003). Momo. Ediciones Alfaguara, Buenos Aires. Link: http://es.wikipedia.org/wiki/Momo_(novela)

lunes, 1 de agosto de 2011

Mi alma en palabras de un piel roja llamado Seatle

Carta Abierta al Hombre Blanco
Este documento se escribió hace más de cien años, concretamente en 1855. Su autor es Seatle, jefe de la tribu de los Dwamish, que entonces ocupaban los territorios que hoy forman el estado norteamericano de Washington. Esta carta estaba dirigida al entonces presidente de los USA, Franklin Pierce, y era la respuesta a la oferta de su gobierno de adquirir las tierras de los Dwamish.
El gran caudillo de Washington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El gran caudillo nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta cortesía, pues conocemos la poca necesidad que tiene de nuestra amistad. Queremos considerar la oferta, pues sabemos que, si no lo hacemos, pueden venir los hombres de piel blanca para quitarnos las tierras con armas de fuego. Que el gran caudillo de Whasington confie en la palabra del jefe Seatle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas, inmutables son mis palabras.
¿Cómo puede comprar o vender el cielo, o el calor de la tierra? Se nos hace extraña esta idea. No son nuestros la frescura del aire, ni la transparencia del agua. ¿Cómo podrían ser comprados? Lo decidiremos más tarde. Ha de saber que mi pueblo tiene por sagrado cada pedazo de esta tierra. La hoja brillante, la playa arenosa, la niebla en la oscuridad del bosque; el claro en mitad de la arboleda y el insecto zumbante, son sagradas experiencias y memorias de mi pueblo. La savia que sube por los árboles trae remenbranza del hombre de piel roja.
Los muertos del hombre de piel blanca olvidan su tierra cuando emprenden su viaje entre las estrellas. Nuestros muertos nunca se alejan de la tierra, que es la madre. Somos un pedazo de esta tierra, estamos hechos con una parte de ella. La flor perfumada; el ciervo, el caballo, el águila majestuosa; todos son nuestros hermanos. Las rocas de las montañas, el jugo de la hierba fresca, el calor corporal del potro; todo pertenece a nuestra familia.
Por eso, cuando el gran caudillo de Washington nos dice que nos quiere comprar las tierras... es demasiado lo que nos pide. El gran caudillo quiere darnos un lugar para que vivamos todos juntos. Él nos hará de padre y nosotros seremos sus hijos. Hemos de meditar sus palabras. No es fácil, pues las tierras son sagradas. El agua que salpica de nuestros ríos y marismas no es solamente agua, es la sangre de nuestros antepasados. Si le vendiésemos estas tierras, habríais de recordar que son sagradas, y tendríais de enseñar a vuestros hijos que lo son y que los reflejos misteriosos de las aguas claras de los lagos narran los acontecimientos de la vida de mi pueblo. El rumor sordo del agua es la voz de mi padre.
Los ríos son nuestros hermanos, porque nos liberan de la sed. Los ríos arrastran nuestras canoas y acunan a nuestros hijos. Si le vendiésemos las tierras, tendrían que recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son hermanos nuestros... y también suyos. Tendrían que tratar a los ríos con buen corazón.
Demasiado bien sabemos que el hombre de piel blanca no puede entender nuestra forma de ser. Tanto le hace un trozo de tierra que otro, porque como es un extraño que llega de noche a robar de la tierra lo que necesita. No ve a la tierra como una hermana, sino más bien como una enemiga. Cuando la ha hecho suya, la desprecia y sigue adelante. Deja tras él las sepulturas de sus padres y no parece lamentarlo. No lamenta despojar a la tierra de sus hijos. Olvida la tumba de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a la madre tierra y al hermano cielo como si fuesen cosas que se compran y se venden; como si fuesen ganado o baratijas. Su hambre insaciable devorará la tierra, y tras él solamente dejará un desierto...
No lo puedo entender. Nosotros somos de una manera de ser muy diferente. Vuestras ciudades hieren los ojos del hombre piel roja. Quizá sea así porque el hombre de piel roja es salvaje y no puede comprender las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre de piel blanca; ningún lugar donde se pueda escuchar en Primavera el nacer de las hojas, o el frotar de las alas de un insecto. Quizá me lo parece así porque soy salvaje y no entiendo bien las cosas. El ruido de la ciudad es un insulto para el oído. Y me pregunto: ¿qué tipo de vida tiene el hombre cuando no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza, o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la charca? Soy hombre de piel roja y no puedo entenderlo. A los indios nos deleita el ligero rumor del viento acariciando la cara de la aurora, y su olor tras la lluvia del mediodía, que trae la fragancia de los abetos.
El hombre de piel roja es conocedor del valor inapreciable del aire, pues todas las cosas respiran su aliento: el animal, el árbol, el hombre. Pero parece que el hombre de piel blanca no siente el aire que respira. Igual que un hombre que lleva días agonizando y que es incapaz de sentir su fetidez. Igualmente si les vendiésemos las tierras, tendrían que tener en cuenta de qué manera amamos al aire, porque el aire es el espíritu que infunde la vida y todo lo comparte. Si les vendiésemos las tierras, tendrían que dejarlas en paz y mantenerlas sagradas, para que fuesen un lugar donde incluso el hombre de piel blanca pudiera saborear el viento endulzado por las flores de la pradera.
Queremos considerar vuestra oferta de comprarnos las tierras. Si decidiésemos aceptarla, tendré que ponerle una condición: que el hombre de piel blanca mire los animales de esta tierra como hermanos. Soy salvaje, pero me parece que ha de ser así. He visto búfalos a miles, pudriéndose abandonados, en las praderas, el hombre de piel blanca les disparaba desde el caballo de hierro sin detenerse. Yo soy salvaje y no entiendo por qué el caballo de hierro vale más que el búfalo, pues nosotros lo valoramos mucho. ¿Qué es del hombre sin los animales? Si todos los animales desapareciesen, el hombre tendría que morir con gran soledad en el corazón. Pues todo lo que les sucede a los animales, pronto le sucede también al hombre. Todas las cosas están ligadas entre sí.
Tendrían que enseñar a sus hijos que el suelo que pisan es la ceniza de sus abuelos. Respetarán la tierra si les dicen que está llena de la vida de vuestros antepasados. Hay que hacer que vuestros hijos sepan, igual que los nuestros, que la tierra es la madre de todos. Que de cualquier mal causado a la tierra sufren sus hijos. El hombre que escupe a la tierra, se está escupiendo a sí mismo.
Hay una cosa de la que estamos seguros: la tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida, pues el mismo no es sino un hilo de ella. Está buscando su desgracia si osa romper esa red. El sufrimiento de la tierra se convierte a la fuerza en el sufrimiento de sus hijos. De eso estamos seguros. Todas las cosas están ligadas como la sangre de una misma familia.
Incluso el hombre de piel blanca, que es amigo de Dios y se pasea con él y le habla, no podrá huir de nuestro destino común. Quizá sea verdad que somos hermanos. Ya veremos. Sabemos algo que quizá algún día descubráis vosotros: que nuestro Dios es el mismo que el vuestro. Se piensan que quizá tienen poder por encima de Él y entonces quieren tenerlo sobre todas las tierras, pero eso no puede ser. El Dios de todos los hombres se compadece tanto de los de piel blanca como roja. Esta tierra es muy preciada por su Creador, y estropearla sería una gran ofensa. Los hombres de piel blanca también sucumbirán y quizá antes que el resto de las tribus. Si ensucian su cama, cualquier noche morirán sofocados por sus propios excrementos. Pero verán la luz cuando llegue la última hora y entenderán que Dios los condujo a estas tierras y les permitió su dominio y la dominación del hombre de piel roja con algún propósito especial. Este destino es verdaderamente un misterio, porque no podemos comprender qué pasará cuando los caballos hayan perdido la libertad; cuando no quede ningún rincón en el bosque sin la pestilencia del hombre y cuando encima de las verdes colinas tropiece nuestra mirada, por todas partes, con la telaraña de los hilos de hierro que llevan su voz.
¿Dónde está el bosque espeso? Desapareció. ¿Donde está el águila? Desapareció... Así se acaba la vida y empieza la supervivencia...

Creo que no es la primera vez que leo esto; pero lo ví en la página web (ya vieja) de Ricard Ibañez, un tipo español que es autor de un juego de rol llamado Aquelarre, el juego de rol demoníaco-medieval, y otro llamado El juego de rol del Capitán Alatriste. No sé si escribió otros juegos de rol, pero sí se que escribió también algunas novelas, y a los españoles parece gustarle.
Lo importante acá es que este texto me conmueve, porque es una lectura a mi alma, es el espíritu que busco tener, y es la filosofía a la que aspiro a llegar; muchos dirían que ya no vale la pena; yo les respondo con un dicho ya gastado: soñar es gratis.
Y, sólo para mencionarlo: a veces, hasta los sueños más increíbles e inverosímiles se convierten en realidad.

Para cerrar, quiero decir que yo me siento muy mal cuando veo los edificios modernos, y aún peor cuando veo los edificios ya gastados y resquebrajados, mugrientos; una sensación de melancolía me posee, y mis ojos se ponen llorosos sin llegar a romper en lágrimas; en esos momentos, sólo desearía ser un poco menos terco, y poder llorar. Para que así, luego, pueda actuar, en vez de paralizarme con melancolía y ojos vidriosos. ¿Actuar? ¿Cómo? No sé. Pero pretendo averiguarlo, de alguna manera, en algún momento... pero antes, tengo que aprender a llorar. ¿Quién me enseña?

jueves, 12 de agosto de 2010

Si les gusta esto... jajaja

El primero no tiene título:

1- Los patios jugando con los niños…
2- Las manzanas que se comen a la gente…
3- El moho, pobre, le crecen árboles…
4- De la sombra surge luz…
5- Y el fuego apaga el agua…
6- Cuando Hegel tergiversa a Marx…
7- Si Nietzsche defendió el cristianismo…
8- Y Jesús (no) lo destrozó…
9- Y si la vida termina con la muerte…
10- O se nace antes de morir…
11- O la encarnación falsea la realidad…
12- Como un flete me lleva en Capital.

-o-

El segundo se llama:


Del sol la sombra


Sufre un inmenso castigo
Luz eterna que nunca deja de ser efímera
Cuando de muerte se halla
Ella canta
Su voz nunca vomitó
Y los pobres oídos estallan de temor

Ya del mar la inconstancia
Se vuelve constante;
Ya la velocidad cambia
Y la aceleración queda(mente)
No se huele

Gira, girando, fuerza centrífuga
Del centro afuera debería ir Platón
La gente cambia de estado
Son peores -en olor- que’l queso suizo
Que’l pedo
Que’l olor mismo

Pero basta de física
Los fotones no me caen bien
¿Vamos con la duplicidad?
Está más quemada que un huevo mal freído
Y menos, obvio, que…

Sol
La sombra
Sombra
El sol

Y ahora, recién ahora,
Veo de la sombra,
el sol.

martes, 4 de mayo de 2010

Flying to you, inexistent mind

Hoy escribí la tal vez mejor poesía de mi vida; pero la escribí en un programa que no me deja copiarlo y pegarlo en otro lado.
Qué mala leche.
Igual lo puedo guardar, pero no lo puedo publicar si no es palabra por palabra, pero es muy largo.

PD: Juli, avisame cuando hayas publicado Fahnsteroq(i) en tu blog así te paso el otro (no voy a poner el nombre así es una sorpresa cuando lo vean, muajahajahaja).
PD2: Ya se que no me sale hacerme el chico malo.

Continúo con el texto principal del post (es decir, ignoro el hecho de que ya puse dos post datas):
Cuando la pueda copiar con tranquilidad, veremos porqué la existencia sólo se puede definir o conceptualizar mediante la no existencia.
Y agrego para que piensen y comenten: La vida es un concepto. En relidad, no hay nada que no sea conceptual que no diferencie a una piedra de mí, no hay razón por la cual somo diferentes en sí, por eso no es que hay una "fórmula para la vida", sino que simplemente yo funciono de ésta forma y la piedra de otra. pero en realidad, los dos somos objetos formados por quarks, protones, neutrones y demás, con una masa, un volumen y demás características
conceptuales determinadas. Somos, en escencia (que también es un concepto en sí mismo) la misma mierda con distinto olor (yo huelo a rosas [podridas en este presiso instante]).

PD3: sí, hice un chiste de un chiste, uno peor que el otro. Y probablemente sólo se rían al ver que admití que uno era peor que el otro, XD.

PD4, 15 minutos después:
Encontré la forma:


Flying out your ligthly mind,
making shadows from your thoughs,
I will have a strange experience;
and a sailor of the dark seas,
who you do not know,
should bring peace to you;
the peace of your damned soul:
the piece of your lonely spirit.

You are the only one,
the last one,
you are me,
and that is why I do not exist.

And the pink elephant you have seen,
that one you laughted before,
it was realer than you, damned one.

But, let me see, let me know,
yeah, let me see, let me know,
how can you, little boy,
be damned, if you do not exist at all?

And I said, how the hell can you?

Babe, baby, little boy, dear fellow,
I cannot love you;
and why, please tell me,
why do you love me?
why you, that do not exist,
why, dear fellow, can you love?

So that can mean "love is unreal";
but, if we both are unreal, we both are love.
we both, are NOT love:
we both are each other and oneself at the same time.
We both are not love, but each other;
we both are not pain, but your self and myself.
I cannot do it myself:
I need you.

You do not exist,
I do not exist,
we both
are
the only
thing
that
defines
"existence".

martes, 12 de enero de 2010

Despertarlos

Pero uno puede despertar a otros.

Triunfar

El que triunfa solo, triunfa sobre otros.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Palabras

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Nosotros, seres racionales si los hay, utilizamos una serie de sonidos, representados por símbolos, los cuales pretenden encerrar el significado de algo para clasificar nuestro entorno bajo ese concepto resultante. Por ejemplo, está la definición de ser vivo. Lo último que yo escuché es “aquello que posee la capacidad de moverse a voluntad, reproducirse y crecer”, pero siempre se va a ir cambiando de acuerdo a los nuevos hallazgos. Nunca llegaremos a un concepto que englobe toda la vida. O tal vez sí, pero no lo reconoceremos como tal, o encontraremos alguna cosa de que quejarnos. Puede que parezca pesimista mi punto de vista, pero es eso lo que creo. Nosotros no comprendemos la esencia de las cosas, ni si quiera la esencia de la esencia, por lo que nunca llegaremos a nombrar algo correctamente. Por eso no estoy de acuerdo con los diccionarios como fundamento de un pensamiento, como lo es “esto está vivo, y esto no”. Prefiero dejarlo a un criterio común, o propio. Sin embargo, sin el lenguaje no podríamos relacionarnos como lo hacemos. A pesar de todo, creo que el lenguaje es, sino lo más útil, fundamental para nosotros y nuestra vida. Y no creo que los diccionarios deban desaparecer, sino que no deberían ser tomados como universales y sin fallas. Como dije, deberían ser tomadas sus definiciones como conceptos abiertos, y no cerrados como se los toma en cuenta la mayoría de las veces. Aguante William Seward Burroughs.