Mostrando las entradas con la etiqueta Cursilería. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Cursilería. Mostrar todas las entradas

miércoles, 18 de octubre de 2017

Y si no te tengo porque no puedo...

Y si no te tengo porque no puedo
o porque no se dió,
o no sos algo que se pueda tener
Y si te busco pero no sos vos
busco fotos
que nadie tomó
Porque no sos una foto, no sos ficción
sos real, lo sé
mejor que vos.
 Y si no estoy con vos
ahora
en este momento...
¿Soy lamentable?
¿Lloro
por llorar?


Martín Van Houtte, mayo de 2013.
Feedback de Clara/Pewosa incorporado

domingo, 15 de abril de 2012

Canto pulsar

¿Por qué, de nuevo,
una chica me deprime?
Palabras devastadoras
que se dice a sí…
y que golpean
a mí.
La gramática quizá
no me dé;
pero la gloria
de un nombre
susurrado entre los árboles
el otoño que
no afecta
sino cuando ya es muy tarde.
¿Hace cuánto
que no escribo un
poema? ¿Hace
cuánto que no veo
unos ojos
que me hagan sentir cursi?
¿Hace cuánto que
me dije “basta”
…,
que ahora decidí
ser sordo?
Y ¿por qué
decidí
otra vez
versar
en vez
de actuar?

domingo, 18 de septiembre de 2011

El beso de una paloma

Sus cabellos ondulados eran –ahora– del color del sol.
Sus ojos, de un celeste líquido, brillaron, casi bailando al compás de mis latidos.
Coronándolos, sus cejas auguraban un futuro aún incierto, si bien esperado.
Su pequeña nariz se frunció un poco, acompañando sus labios seductores que dibujaban una sonrisa espléndida a la luz de la lámpara. En respuesta, pero simultáneamente, sus pómulos se colorearon levemente, casi con pena por lo que estaría pasando por aquella mente tan particular como lo era la suya.
¡Ah! Esas sonrisas son las que acompañan la expectativa. Ella tiene una forma algo distinta de expresar alegría.
Sus perfectas orejas se movieron, casi imperceptiblemente.
Vi cómo su alma se me iba acercando. La vi a través de las ventanas de claro azul. Sus labios tuvieron que abandonar todo intento de sonrisa, y su rostro mutó progresivamente. Me negó la vista de su espíritu por unos segundos, mas por suerte pareció cambiar de opinión a último momento. Con mi mirada fija en sus ojos, sentí sus labios tocar los míos. Ella ni yo cerramos los ojos.
Una parte de mí estaba eufórico. Quería gritar a los cuatro vientos “¡Me besó!, ¡ELLA ME BESÓ!”. Otra, por el contrario, me preguntaba si todo esto era real, o un sueño. Odio darle la razón a esta parte, pero dado que sea sueño o realidad, la experiencia es la misma… y dado que yo creo firmemente en eso… (Vale aclarar aquí que se trató de una fantasía, la más bella que cualquier hombre haya imaginado jamás.)
Otra aún, diferente con las otras dos, simplemente quería que eso no acabara nunca.
Entre el escepticismo, la alegría de conseguir lo que esperaba hacía cuatro años o más, y la paz interior más similar al nirvana que jamás experimenté, me debatí en una cuestión: ¿ella me quería? ¿O sólo era que ella se había forjado una mala impresión de mí, y que quería a esa impresión más que a mí?
La duda me carcomía. Cuando se separó, con sus mejillas al rojo vivo y sus ojos vidriosos a punto de llorar (¿tan mal beso?), la miré extrañado… ¿cómo carajo surgió esto? ¿No se suponía que ella jamás me querría en ese modo? O al menos esas eran sus palabras. Hacía un año y algo más que ella era consciente de mi sentimiento más superficial por ella. Supongo que intuyó el resto (dado que nunca fui muy capaz de ser discreto). Tuve que preguntarle:
— Palo… ¿realmente me querés? ¿O lo hiciste por lástima, por el momento?
Ella presentó turbación en su cara. Pero es que… es que yo antes le había estado hablando de que era un fracasado y con razón, que ninguna mujer jamás querría salir de “esa” manera conmigo, y otras cosas de gente que se cree la víctima de sí misma. Y ella escuchaba, y ponía cara de tristeza. Jamás me imaginé que iría a reaccionar así… claro que lo deseaba, pero como una fantasía [dentro de una fantasía, ¿no?], no como realidad. Y después… el beso. El mejor beso que nunca le han dado a un desesperado como yo. El mejor beso jamás imaginado, soñado, o recibido por alguien, en lo que a mí concierne… ¿ese beso podría ser obra de la “culpa”?
— Callate, no cagués el momento— dijo, sonriente nuevamente. Se acostó al lado mío, con su cabeza apoyada en mi regazo.
Le acaricié, lenta y suavemente (o todo lo lenta y suavemente que pude).
Le amaba. Lo quisiera o no, le amaba. ¿Podría ser otra confusión, otra obsesión? Me turbaba pensar en ello. Quise comentarlo.
— ¿Vos sabés que cuando te conocí, en el Parque de la Costa, que estábamos con Julián y Matías, yo creía estar enamorado de una chica llamada Amira? Creo que te conté de ella— asintió con su hermosa cabeza —. Bien, además de eso, yo creía que vos eras la nueva enamorada de Julián, así que no me animé ni siquiera a pensar en vos como una chica linda. Yo te veía como… bueno, te quería ver como una amiga. Aunque, internamente, era otra cosa. Las siguientes dos semanas estaba un poco calmado con respecto a Amira. Nunca supe por qué… aunque ahora lo intuyo. Va, suponiendo que no lo esté imaginando para soportar el hecho de que siento que te amo…
Me miró con cara divertida.
— ¿“Siento que te amo”? Che, eso no es muy distinto al “creo que te amo”. Y eso ya era bastante patético, jaja…
— Sí, sí. Pero… “siento” es siempre la palabra justa, sobre todo ahora. Yo no tengo dudas de que ahora siento amor por vos. Como mucho, tengo dudas de si ese amor es auténtico o es fruto del beso que me acabás de dar.
— Callate, Martín. Por favor, callate.
Su figura (diablos, ¡recién ahora me acordaba del resto de su cuerpo! Eso no coincidía con la imagen de “pajero” que yo tenía de mí mismo) esbelta y, a mis ojos, perfecta, se contorneó para adaptarse a mi cuerpo. Por algún motivo, mi pene no reaccionaba como yo lo esperaba. Yo siempre pensé: cuando me den un beso, no sé cómo voy a hacer para disfrazar mi erección. Pero no tuve una. Y, por todos los dioses, que Paloma lo valía… y no es que no me sintiera excitado… pero…
No sé. Será porque no quise arruinar esa bella fantasía con una escena de sexo. Tengo que escribirlo, pensé.
Y bien. Ahora estoy acá, luego de componer los primero párrafos (a modo de verso, en un principio), sentado frente a mi notebook, deseando con toda la fuerza de la que soy capaz que eso se convierta en realidad… pero sé que nunca pasará. Ahora el tema es: ¿qué tan cierto es eso de que la experiencia es la misma, sea sueño o realidad? Sé que esa frase se creó para quitarle importancia a la eterna pregunta de qué es o no es real, que muchos extrapolaron, generando teorías de que todo es un sueño, un sueño sin soñador, o cuyo soñador es Dios, o bueno, cualquier otra cosa.
Pero: ¿se aplicaba también a este caso? Realmente, ¿importaba o no? ¿La besé realmente a Paloma? Suponiendo que tome dicha frase como válida, incluso en este caso en particular, ¿me ayuda en algo a mejorarme? No. ¿Me ayuda de alguna otra manera? Y… todo depende del sistema de referencia, pero, en síntesis, no.
Así que no vale la pena preguntarme más por esto. Fue una simple fantasía, una muy bella, y que me pareció digna de ser escrita.
Por otro lado, continúa, aunque sólo para un párrafo final.
Recién veía su figura, su hermoso cuerpo, cubriendo tan bello espíritu, tanta belleza dentro de tanta belleza… Y tanta sensualidad… Qué suerte que tenía. Es decir… Paloma… ella… ella me había besado… ¿qué más da si muero después de eso? ¿Para qué querría vivir, si eso es todo lo que deseo?

lunes, 1 de agosto de 2011

Mi alma en palabras de un piel roja llamado Seatle

Carta Abierta al Hombre Blanco
Este documento se escribió hace más de cien años, concretamente en 1855. Su autor es Seatle, jefe de la tribu de los Dwamish, que entonces ocupaban los territorios que hoy forman el estado norteamericano de Washington. Esta carta estaba dirigida al entonces presidente de los USA, Franklin Pierce, y era la respuesta a la oferta de su gobierno de adquirir las tierras de los Dwamish.
El gran caudillo de Washington ha ordenado hacernos saber que nos quiere comprar las tierras. El gran caudillo nos ha enviado también palabras de amistad y de buena voluntad. Mucho apreciamos esta cortesía, pues conocemos la poca necesidad que tiene de nuestra amistad. Queremos considerar la oferta, pues sabemos que, si no lo hacemos, pueden venir los hombres de piel blanca para quitarnos las tierras con armas de fuego. Que el gran caudillo de Whasington confie en la palabra del jefe Seatle con la misma certeza que espera el retorno de las estaciones. Como las estrellas, inmutables son mis palabras.
¿Cómo puede comprar o vender el cielo, o el calor de la tierra? Se nos hace extraña esta idea. No son nuestros la frescura del aire, ni la transparencia del agua. ¿Cómo podrían ser comprados? Lo decidiremos más tarde. Ha de saber que mi pueblo tiene por sagrado cada pedazo de esta tierra. La hoja brillante, la playa arenosa, la niebla en la oscuridad del bosque; el claro en mitad de la arboleda y el insecto zumbante, son sagradas experiencias y memorias de mi pueblo. La savia que sube por los árboles trae remenbranza del hombre de piel roja.
Los muertos del hombre de piel blanca olvidan su tierra cuando emprenden su viaje entre las estrellas. Nuestros muertos nunca se alejan de la tierra, que es la madre. Somos un pedazo de esta tierra, estamos hechos con una parte de ella. La flor perfumada; el ciervo, el caballo, el águila majestuosa; todos son nuestros hermanos. Las rocas de las montañas, el jugo de la hierba fresca, el calor corporal del potro; todo pertenece a nuestra familia.
Por eso, cuando el gran caudillo de Washington nos dice que nos quiere comprar las tierras... es demasiado lo que nos pide. El gran caudillo quiere darnos un lugar para que vivamos todos juntos. Él nos hará de padre y nosotros seremos sus hijos. Hemos de meditar sus palabras. No es fácil, pues las tierras son sagradas. El agua que salpica de nuestros ríos y marismas no es solamente agua, es la sangre de nuestros antepasados. Si le vendiésemos estas tierras, habríais de recordar que son sagradas, y tendríais de enseñar a vuestros hijos que lo son y que los reflejos misteriosos de las aguas claras de los lagos narran los acontecimientos de la vida de mi pueblo. El rumor sordo del agua es la voz de mi padre.
Los ríos son nuestros hermanos, porque nos liberan de la sed. Los ríos arrastran nuestras canoas y acunan a nuestros hijos. Si le vendiésemos las tierras, tendrían que recordar y enseñar a sus hijos que los ríos son hermanos nuestros... y también suyos. Tendrían que tratar a los ríos con buen corazón.
Demasiado bien sabemos que el hombre de piel blanca no puede entender nuestra forma de ser. Tanto le hace un trozo de tierra que otro, porque como es un extraño que llega de noche a robar de la tierra lo que necesita. No ve a la tierra como una hermana, sino más bien como una enemiga. Cuando la ha hecho suya, la desprecia y sigue adelante. Deja tras él las sepulturas de sus padres y no parece lamentarlo. No lamenta despojar a la tierra de sus hijos. Olvida la tumba de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a la madre tierra y al hermano cielo como si fuesen cosas que se compran y se venden; como si fuesen ganado o baratijas. Su hambre insaciable devorará la tierra, y tras él solamente dejará un desierto...
No lo puedo entender. Nosotros somos de una manera de ser muy diferente. Vuestras ciudades hieren los ojos del hombre piel roja. Quizá sea así porque el hombre de piel roja es salvaje y no puede comprender las cosas. No hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre de piel blanca; ningún lugar donde se pueda escuchar en Primavera el nacer de las hojas, o el frotar de las alas de un insecto. Quizá me lo parece así porque soy salvaje y no entiendo bien las cosas. El ruido de la ciudad es un insulto para el oído. Y me pregunto: ¿qué tipo de vida tiene el hombre cuando no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza, o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la charca? Soy hombre de piel roja y no puedo entenderlo. A los indios nos deleita el ligero rumor del viento acariciando la cara de la aurora, y su olor tras la lluvia del mediodía, que trae la fragancia de los abetos.
El hombre de piel roja es conocedor del valor inapreciable del aire, pues todas las cosas respiran su aliento: el animal, el árbol, el hombre. Pero parece que el hombre de piel blanca no siente el aire que respira. Igual que un hombre que lleva días agonizando y que es incapaz de sentir su fetidez. Igualmente si les vendiésemos las tierras, tendrían que tener en cuenta de qué manera amamos al aire, porque el aire es el espíritu que infunde la vida y todo lo comparte. Si les vendiésemos las tierras, tendrían que dejarlas en paz y mantenerlas sagradas, para que fuesen un lugar donde incluso el hombre de piel blanca pudiera saborear el viento endulzado por las flores de la pradera.
Queremos considerar vuestra oferta de comprarnos las tierras. Si decidiésemos aceptarla, tendré que ponerle una condición: que el hombre de piel blanca mire los animales de esta tierra como hermanos. Soy salvaje, pero me parece que ha de ser así. He visto búfalos a miles, pudriéndose abandonados, en las praderas, el hombre de piel blanca les disparaba desde el caballo de hierro sin detenerse. Yo soy salvaje y no entiendo por qué el caballo de hierro vale más que el búfalo, pues nosotros lo valoramos mucho. ¿Qué es del hombre sin los animales? Si todos los animales desapareciesen, el hombre tendría que morir con gran soledad en el corazón. Pues todo lo que les sucede a los animales, pronto le sucede también al hombre. Todas las cosas están ligadas entre sí.
Tendrían que enseñar a sus hijos que el suelo que pisan es la ceniza de sus abuelos. Respetarán la tierra si les dicen que está llena de la vida de vuestros antepasados. Hay que hacer que vuestros hijos sepan, igual que los nuestros, que la tierra es la madre de todos. Que de cualquier mal causado a la tierra sufren sus hijos. El hombre que escupe a la tierra, se está escupiendo a sí mismo.
Hay una cosa de la que estamos seguros: la tierra no pertenece al hombre, es el hombre el que pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida, pues el mismo no es sino un hilo de ella. Está buscando su desgracia si osa romper esa red. El sufrimiento de la tierra se convierte a la fuerza en el sufrimiento de sus hijos. De eso estamos seguros. Todas las cosas están ligadas como la sangre de una misma familia.
Incluso el hombre de piel blanca, que es amigo de Dios y se pasea con él y le habla, no podrá huir de nuestro destino común. Quizá sea verdad que somos hermanos. Ya veremos. Sabemos algo que quizá algún día descubráis vosotros: que nuestro Dios es el mismo que el vuestro. Se piensan que quizá tienen poder por encima de Él y entonces quieren tenerlo sobre todas las tierras, pero eso no puede ser. El Dios de todos los hombres se compadece tanto de los de piel blanca como roja. Esta tierra es muy preciada por su Creador, y estropearla sería una gran ofensa. Los hombres de piel blanca también sucumbirán y quizá antes que el resto de las tribus. Si ensucian su cama, cualquier noche morirán sofocados por sus propios excrementos. Pero verán la luz cuando llegue la última hora y entenderán que Dios los condujo a estas tierras y les permitió su dominio y la dominación del hombre de piel roja con algún propósito especial. Este destino es verdaderamente un misterio, porque no podemos comprender qué pasará cuando los caballos hayan perdido la libertad; cuando no quede ningún rincón en el bosque sin la pestilencia del hombre y cuando encima de las verdes colinas tropiece nuestra mirada, por todas partes, con la telaraña de los hilos de hierro que llevan su voz.
¿Dónde está el bosque espeso? Desapareció. ¿Donde está el águila? Desapareció... Así se acaba la vida y empieza la supervivencia...

Creo que no es la primera vez que leo esto; pero lo ví en la página web (ya vieja) de Ricard Ibañez, un tipo español que es autor de un juego de rol llamado Aquelarre, el juego de rol demoníaco-medieval, y otro llamado El juego de rol del Capitán Alatriste. No sé si escribió otros juegos de rol, pero sí se que escribió también algunas novelas, y a los españoles parece gustarle.
Lo importante acá es que este texto me conmueve, porque es una lectura a mi alma, es el espíritu que busco tener, y es la filosofía a la que aspiro a llegar; muchos dirían que ya no vale la pena; yo les respondo con un dicho ya gastado: soñar es gratis.
Y, sólo para mencionarlo: a veces, hasta los sueños más increíbles e inverosímiles se convierten en realidad.

Para cerrar, quiero decir que yo me siento muy mal cuando veo los edificios modernos, y aún peor cuando veo los edificios ya gastados y resquebrajados, mugrientos; una sensación de melancolía me posee, y mis ojos se ponen llorosos sin llegar a romper en lágrimas; en esos momentos, sólo desearía ser un poco menos terco, y poder llorar. Para que así, luego, pueda actuar, en vez de paralizarme con melancolía y ojos vidriosos. ¿Actuar? ¿Cómo? No sé. Pero pretendo averiguarlo, de alguna manera, en algún momento... pero antes, tengo que aprender a llorar. ¿Quién me enseña?

viernes, 24 de junio de 2011

Vuelven las mariconadas, ¡señoras y señores!

¡Sí! Luego de todo este tiempo, vuelven las mariconadas de siempre: una chica no me quiere, y sueño con otra, xD.
Y lo peor: en el sueño (la chica se llama Florencia Fosco, si no me equivoco, y tiene novio, nunca me llamó -ni me llama ahora- demasiado la atención, siempre estuvo bastante afuera de mis posibilidades, pero es muuuuuuuuy linda) estaba en una clase de nosequé, y me iba a nosedonde y me la cruzaba bajo una escalera fija. Y me sonreía, y yo la besaba. Al principio como que no me animé, pero me acordé de la chica que efectivamente me gusta (sin nombres, por las dudas) y me dije: "Otra vez no vas a ser cagón: ¡que te chupe un huevo si te dice que no!", y nos besamos, y fue tan real, que cuando desperté quise llorar y gritar como si me estuviese transformando en súper sayajin. Ahora lo veo con más humor, pero en el fondo me quiero morir. Y se que es mi culpa, y que todos (o la mayoría) me van a decir que es un bajón, pero que no me deje superar por los obstáculos, y que siga adelanta aprendiendo de mis errores. Pero qué se la va a hacer, no puedo, simplemente soy demasiado perseverante.
Saludos a todos. Suerte :)

miércoles, 5 de enero de 2011

Digo de mí, digo por y para mí: soy Nada

Aquí estoy, y me hago el infeliz. Aquí veo la sangre correr por mis ojos, como deberían hacerlo las lágrimas. Y es que matar para morir no es una buena causa, sobre todo si ya has muerto. Situación:
Amor u obsesión, no correspondidos. Duda de ambas. Triste tragedia inventada. Muerte por suicidio… no, no vale la pena. Matar para morir… no, ¿por qué otro debe sufrir por mí? Bien, debo admitir que eso me gustaría, para variar.
Sí, las personas que me quieren de verdad sufren. Pero las personas que yo quiero que me quieran, que necesito que me quieran, no. Bueno, sufren, pero no por mí, sino a causa mía. Ahora que lo pienso, si mato para morir también morirán a causa mía, no por mí.
Existe, pues, el altruismo. Era lo anterior una pregunta. Ídem.
Bueno, entre todo esto, me matan. Muero lentamente, fue un accidente. Pero en realidad sigo vivo. Bueno, eso dicen, uno muere cuando lo olvidan, nomás.
Ver las caras de nadie, y recordar sólo a Odiseo, ver la cara de Odiseo pero no recordar la cara de nadie. Polifemo me tacha de confucionista ahora. Pero no sabe quién fue Confucio.
Buda, Zoroastro, Narithorek, Lord Ga, Nargosiprenk: todos parte de ella, ella parte de mí. Yo, nada. Yo, Dios.
Poder es lo que tienen los dioses. Foucault: “nosotros les damos el poder a quién lo ejerce sobre nosotros, así como él debe ser ejercido gracias a nosotros”.
Nietzche: “Amo a Jesús más que a Wagner, os lo aseguro”.
Valitutti: “Yo fui profesor, pero ante todo, un hobbit con habilidad tolkieniana”.

martes, 23 de noviembre de 2010

Bueno, bueno...

Acá es donde la vieja aflicción poética empieza a asomarse tímidamente por las comisuras de mis ojos.
Sí, en época de trimestrales (hoy no hice una mierda), mis ojos lloran poesía.
Puta madre, que mala leche que no lloran lágrimas... tan bien me vendría, de vez en cuando... soy como el tipo ese de hierro del Mago de Oz, que no tenía corazón o algo así (para Lord Ga: me imagino a Lucille diciendo: "no, qué decís: ¡si tenés un corazón enorme y muy grande! Sos re generoso, siempre que te piden, das, blablabla". Y sí, doy, doy como un gil, porque no doy por ellos, doy por mí, para no sentirme mal yo... sino mirá a cierto dulce de membrillo que no me genera culpa (porque no se lo merece) cuando le digo que "no", y se lo digo todo el tiempo... comparado al menos con el tiempo en que me pide...
Ah, la Culpa. La culpa. lA cULPA. ufaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

Bueno, bueno,
estamos aquí,
reunidos y atrapados.

Eso, un beso,
como un maravedí,
genuino y deformado.

No, ni lo sueño,
lo veo como una jota invertida.
Una jota mayúscula, carajo.

Pero, qué va:
(me salió español)
la vida es así...
Tiene que ser así...
sino, ¿cómo podría ser?

¿Esquimales?
¿Nietzsche?
¿Que Valitutti, decís?
Noooooo, chiquito, no;
la vida no es así, es asá.

Así me gusta.

Busco en las retinas de tu poemario, un abrazo, cálido, más no sea.
Más no sea.
Lloro pero no lloro,
pues al agua está mojada.
¿Quién me ayuda a secar el agua?
Va a empapar toda mi vida...

Ahora me siento Freek... un monstruo
además.

Pregunta del día:
¿a quién le pegarías una trompada?
Respuesta del día:
comenten, ¡forros!

sábado, 22 de mayo de 2010

Al fin

Este martes dejé de ser mentiroso en tanto lo era con respecto a algo publicado en este blog. Y no me siento tan bien como creí que me iba a sentir. Pero es una mejora, un avance.
Por lo menos no estoy ocultándole nada a nadie deliberadamente.
Saludos a todos.

sábado, 24 de abril de 2010

Directamente hablando...

¿Cómo puedo amar a alguien y no querer amar a esa persona?
O sea, no es que no quiero, pero siento que no me queda otra, me siento encerrado. No es tan así, pero...
De hecho, me repito una y otra vez que ésto no es enamoramiento, que sólo me gusta. Pero que me gusta mucho.
Pero una persona que se supone sabe de éstos temas me dijo que por la forma en que hablo de ella estoy enamorado, y yo no puedo evitar cuestionermelo tanto.
Ella está anamorada de otro pibe, y está saliendo con ese otro pibe, corte, de novios, el pibe no es importante en cuanto a lo que siento (pero me cae bien), sino el hecho de que la chabona esté con otro (no por celoso).
Paso a explicar:
Siento que debo hacerle saber que por lo menos, me gusta. Pero si se lo digo después de que corte con este chico (suponiendo que eso pase), la chabona capaz que piensa que estoy aprovechando, u otra cosa. O Capaz que no está de humor para que venga un gil a decirle poco más o menos "Te amo".
Si esèro un tiempo después de que corte, suponindo lo anterior, hay que tener en cuenta que la flaca capaz que ya se consigue novio o me vería demasiado cmo amigo, o ni sieuiera la vea más (puede suceder cualquier cosa).
No, después de que corte, suponiendo siempre que eso pase, no puedo decirle; por ende, tengo que decírselo mietras está de novia, con lo cual hay otros problemas: me va a decir que no (porque tiene oportunidades de salir con dos chicos que le gustaban (y según me dijo lo haría si no estuviera de novia) pero no lo va a hacer por fidelidad. Y estoy completamente seguro de que no le gusto. Así que me resigno a ser sólo su amigo, por más dolorosamente tortuoso que sea. Sin em,bargo, debo decírselo. Y los dos poemas anteriormente publicados fueron publicados en ocación de eso, de decirle. Por distintas razones no se dio la situación, y soy dos veces mentiroso, además de cobarde una vez. ¿Cuándo debería decirle? Es una duda que tendré hasta que se lo diga. Odio hacer este tipo de posts, pero tal vez el estar escribiéndolo haga que mi mente haga girar la bombilla de la idea y pueda yo pensar en una solución a este problema. Temo pedir consejo, razón por la cual no lo pedí.

Kua vánima, melmenya!

jueves, 22 de abril de 2010

¿Querían Versos?

La bella razón de mi vida, que no es la razón de mi vida;
La inútil razón de mi existencia, que no es inútil;
la única cosa que me genera mariposas que no puedo vomitar porque me sacaron las muelas del juicio.

Oh, sí, es eso en lo que pienso.

¿Qué es un río sino el tiempo? ¿Qué es el tiempo, sino los pensamientos, la memoria, la percepción?

Soy yo, yo sólo puedo verlo, ver lo que no puedo ver, sentirlo en el alma, ser un guerrero sin valor, ser un cobarde sin cobardía, ser un ser que no existe.

Ser un ser que no existe.

Y por eso me siento desterrado, como dice "Plan B: anhelo de satisfacción", de Catupecu Machu.
Y me siento exiliado.
Pero yo fui el que me exilié.
¿Me autoexilié?
no

no

no

Pero sin embargo, no puedo poner el punto al lado del "no": me es imposible.

Y sin embargo (nán), todo lo que pienso tiene relación con el ave de mi paraíso.
Nán, no creo estar obsesionado con el ave de su paraíso.
Nán, no quiero estar enamorado de el ave de nuestro paraíso;
porque, ¿qué pasaría si ella muriera, para él, para mí, para nosotros?

No, no es ella, es yo.
Y yo no soy yo.
Pappo y Hoy no es Hoy.

Hoy no es... ¿ayer no será?

Mañana: todos en el bondi.
¿Ruido? ¿Y qué?
¿Le digo? ¿Y qué?

sábado, 17 de abril de 2010

"Y si sus ojos me vieran llorar [...]"

Y si sus ojos me vieran llorar...
El color de la puerta, ¿Marrón?
Ella, azul.
Bella, volando, grácilmente cantando.
Pensando, supongo.
Se ríe, ¿Se ríe, en serio, o por no llorar?
No, no hace magia. No ella, al menos.

Si el río corriera más rápido, no podría bañarme en él.
Si el río corriera más lento, no tendría sentido bañarme en él.
Pero el río corre como se le cante el culo a la gravedad,
y a las leyes físicas que impliquen el relieve...
Y como corre así, me tengo que sacar la mugre, vomitar las mariposas.
Ellas volarán, signos a uss espeldas, pero se mueven muy rápido. No creo que los lea. Si las atrapa tal vez... pero:

¿Los comprenderá?
¿Comprenderá mi NECESIDAD (y sí, yo sé que no es otra cosa)?
¿Responderá? ¿Cómo?
¿Es útil seguir preguntándome cosas? No.
¿Por qué lo hago? y bueno, soy un gil que necesita escribir.
Estúpidas mariposas. Por más bellas que me las imagine, siempre saldrán más feas, inútiles o peor: muertas.

No está en versos, está en oraciones, algunas cortadas después de una coma, pero no las pensé como versos.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Mientras miramos las estrellas

-->
Ésto me da verguenza. Pero lo cierto es que es cierto, y lo deprimente es que es falso. Pero espero les guste, y no los deprima ni les recuerde nada triste, como a mi. Y no estoy hablando de la primera parte...
Ella rió. Rechazó, casi burlonamente, mis peticiones. No es que yo halla sido descortés, pero no tenía nada para ella, ni siquiera se nos podía considerar amigos. Todo fue rápido y extraño, deja vu, pero al revés. Tenía la impresión de que me volvería a pasar lo mismo, en otro momento de mi futuro.
Buenohaymuchasmasnotengoquedejarqueestomeinhibanisiquieraestoysegurodeamarlaahoraquelopiensosoloesquequeriasaberquesesentiaamarylaelegiaella, pensé.
Otalvezsilaamoypiensoestoparasentirmemejorotalveztodamimentemeestaengañandoyestonuncapaso, concluí.
En fin, tuve que seguir adelante. Pero mi mente jugó un rato con mis emociones, e imaginó. Imaginó…
Ella me escuchaba seriamente, yo le hablaba. Asintió con un poco de pena. Inmediatamente, su incomodidad la abandonó y me abrazó cariñosamente, para después darme mi primer beso. Me miró con picardía.
Imagen desdibujada.
Vuelve.
Ella yace desnuda en mi cama, sus pechos suben y bajan tranquilamente, yo me acerco, y es como un ritual, un ritual satánico, pagano. Empezamos a hacer el amor apasionadamente…
Imágenes sueltas.
Estonomecausasatisfaccion, pensé.
Vuelve a enfocar, misma situación.
Ella yace desnuda en mi cama, sus pechos suben y bajan tranquilamente, yo me acerco, y es como un ritual, un ritual de amor, pagano. Yo me desnudo, e increíblemente soy atractivo, mi cuerpo es el de un joven atlético, no el de uno sedentario, como sé que lo soy. Me acuesto a su lado, nos miramos a los ojos. Su cabello está naturalmente precioso, el mío está naturalmente sucio y desprolijo. Su voz resuena en mis oídos, la mía en los suyos. Nos contemplamos toda la noche. Estamos en un campo, no en mi cama. Miramos las estrechas. Tengo miedo, acerco mi mano a la de ella. Ella tiene miedo, acerca su mano a la mía. Me la agarra, mi mano, mi mano sedienta de calor, del calor que solo ella me puede dar. Y miramos las estrellas…
Ymiramoslasputasestrellas, concluí.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Kwetta Feallo

Kukua vanima, melmenya!
Leo Aryanteva, ëa!, ëa!
(El Alfabeto Latino, El Idioma De Los Quendi o Kwendi, denominado en su propia lengua "Quenya")
Significa algo chicos, adivinen o traduzcan, no es complicado, jaja.
)lo segundo es independiente de lo primero(
)los paréntesis están al revés a propósito(

Curvas Iniciales

Este es un cuento. Pero antes no lo era; era un intento de plasmar sentimientos que no sentía, de expresar pensamientos que no pensaba, de creerme algo que sabía falso. Ahora ya no se que creer.

Y sí, al fin me decidí a hacer un blog. Y no me considero careta: odio el facebook, el fotolog y demás, pero creo que, a pesar de no ser el mejor medio, es uno bueno por donde empezar. No creo que la red demuestre mejor que un papel escrito con tinta desparramada por acción de mi puño lo que tiene que demostrar; mas vale intentarlo. Desde ya, creo que cometo un error que se reparará solo.
Saludos a todos,

Nargosiprenk.


Curvas Iniciales
-->
Me fui. Adentro de la casa había olor. Un olor raro. No lo soporté. Sin embargo, la guía me dijo que el olor vino de donde yo estaba...
Fue una guía rara: mostró todo menos lo que una persona distinta llamaría lo necesario. Nadie se enteró de todos modos. De repente, alguien entró en la casa... no lo vi, pero que era viejo. Me parece que fue mi alter-alma, institucionalizada en el camino del otro fin... rara vez parecía esto cierto, pero hasta la guía lo decía... un gato se me cruzó... pero no era un gato, y el niño dijo: "Así mismo, kiriknaj era un lugar oscuro", y me di cuenta... el niño fue el gato... en fin.
Jamás se me ocurrió ver dentro del hogar... además, fue peligroso. El cinc que me dio Mifhrat, fue poderoso, y explotó cuando yo se lo pedí. Lo busqué, lo encontré y lo tiré al agujero de la ventilación. Instantáneamente, el cúmulo se derrumbó, y el poder de la casa desapareció... en la percepción de la guía. Nada quedó en pie.
“Ahora, si no lo hago, moriré...” mi alma le dijo a su alter “si no lo haces, ora por tu vida.” y eso hizo. Sin embargo, no lo logró.
Tenía una misión, y la cumplí... era maligna y la destruí, por que amenazó con su propia vida... al destruirla, la salvé... podrá vivir cuerda otra vez. Era de esperarse su enojo, pero lo desapareció, lo guardó. No lo aceptó. Me quiso demasiado.
Gritando a más no poder, dijo- te mirare desde allí (tu sabes a que me refiero, no eres ignorante) – y se marchó, lejos, fuera de aquí... ora por tu vida, reflejo ruin del núcleo de mi ser... ora por tu maldita vida...
PD: Jajaja (irónico).